El terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia el 10 de agosto de 2026 dejó más de 280 muertos y cerca de 26.000 viviendas destruidas. Apenas una semana después, Granada vivía su propio susto: dos temblores principales de magnitud 4,8, con epicentro en Alhendín y Gójar, provocaron tres heridos leves, evacuaciones preventivas y cientos de réplicas que todavía continúan. La coincidencia de ambos eventos ha vuelto a poner sobre la mesa una pregunta que los sismólogos llevan años intentando que la sociedad española se tome en serio: ¿están nuestros edificios preparados para resistir un terremoto importante?
La respuesta incómoda es que depende del año en que se construyeron, y que una parte significativa del parque edificatorio español no lo está.
Necessita un peritatge o taxació?
El nostre equip l'atendrà sense compromís. Més de 30 anys d'experiència en peritatge i taxació a Barcelona.
Una normativa de hace más de 20 años y un mapa de riesgo sin actualizar
España construye y evalúa la resistencia sísmica de sus edificios con la Norma de Construcción Sismorresistente NCSR-02, aprobada en 2002. En 2015, la comunidad científica elaboró un mapa de peligrosidad sísmica actualizado que demostraba un mayor riesgo en el sur y el Levante peninsular, pero la burocracia estatal lo mantiene sin aprobar como Real Decreto. El resultado es que zonas como el sur de Alicante, donde los estudios exigen duplicar la resistencia estructural que fue estipulada a principios de siglo, siguen afrontando una situación de especial vulnerabilidad.
El problema no es solo normativo, sino también histórico. Todo lo construido a partir de 2010 debe cumplir requisitos sismorresistentes más exigentes, con estructuras diseñadas para ofrecer una mayor resistencia frente a los terremotos. Sin embargo, las edificaciones anteriores se levantaron bajo normativas con menores exigencias y, en el caso de las construidas antes de 1984, ni siquiera existía una normativa sismorresistente específica. Estas construcciones son las que presentan mayor vulnerabilidad ante un seísmo de cierta magnitud.
Y son también las que representan una parte muy significativa del parque inmobiliario español. España tuvo un gran desarrollo urbanístico entre los años 60 y 80, pero la primera normativa moderna de construcción sismorresistente es de 1994. Millones de viviendas se construyeron en esas décadas sin ningún criterio sismorresistente, en zonas que hoy sabemos que tienen un riesgo sísmico relevante.
Qué zonas de España tienen mayor riesgo sísmico
España no es un país de alto riesgo sísmico en términos globales, pero sí tiene zonas donde la actividad tectónica es significativa y donde un terremoto importante podría tener consecuencias graves sobre el parque edificatorio existente. Las zonas de mayor peligrosidad sísmica en la Península son el sur de Granada y Almería, el sureste de Murcia y el sur de Alicante, áreas del Pirineo oriental, y algunas zonas del interior peninsular como el área de Salamanca. En Cataluña, el riesgo sísmico es moderado pero no despreciable, especialmente en el Pirineo y en algunas zonas del prelitoral.
El enjambre sísmico de Granada de esta semana es un recordatorio de que el riesgo no es teórico. La provincia acumula históricamente algunos de los terremotos más destructivos de la historia española, y la alta densidad de construcciones antiguas en muchos municipios del área metropolitana granadina la convierte en una de las zonas de mayor vulnerabilidad del país.
Daños sísmicos e inmuebles: qué ocurre después de un terremoto
Cuando un terremoto afecta a un inmueble, las consecuencias pueden ir desde daños estéticos superficiales hasta el colapso estructural parcial o total. Entre esos dos extremos existe un amplio espectro de situaciones que requieren una evaluación técnica precisa para determinar el alcance real de los daños, su causa y el coste de reparación.
Esta evaluación no es sencilla. Los daños sísmicos en una estructura pueden no ser visibles a simple vista: fisuras en elementos estructurales que no se manifiestan en el acabado superficial, asientos diferenciales de la cimentación, daños en las uniones entre elementos estructurales, o pérdida de capacidad portante en pilares y muros que solo detecta una inspección técnica especializada. Un inmueble que parece en buen estado tras un seísmo puede haber sufrido daños estructurales que comprometan su seguridad a largo plazo.
En este contexto, el peritaje estructural después de un terremoto cumple funciones esenciales que van mucho más allá de la simple descripción de los daños visibles:
- Evaluación de la seguridad estructural: determinar si el inmueble puede seguir siendo habitado de forma segura o si requiere medidas de apuntalamiento o desalojo preventivo.
- Cuantificación de los daños: elaborar un inventario técnico y económico de todos los daños producidos por el seísmo, distinguiendo los daños preexistentes de los causados directamente por el terremoto.
- Determinación de la causalidad: en muchos casos, los seguros y las reclamaciones judiciales requieren acreditar que los daños fueron producidos específicamente por el seísmo y no por patologías preexistentes del edificio. Esta distinción requiere un análisis técnico detallado que solo puede realizar un perito especializado.
- Informe para la reclamación al seguro: la mayoría de las pólizas de seguro de hogar y de comunidades cubren los daños causados por terremotos, pero la indemnización que ofrece la compañía se basa en su propia tasación de los daños. Un informe pericial independiente permite contrastar esa valoración y defender una indemnización más ajustada al daño real.
- Peritaje judicial: cuando la responsabilidad por los daños es objeto de disputa —por ejemplo, en casos donde se discute si los daños son consecuencia del seísmo o de defectos de construcción— el informe pericial es la prueba técnica central del procedimiento.
El papel del Consorcio de Compensación de Seguros y el peritaje independiente
En España, los daños extraordinarios causados por terremotos están cubiertos por el Consorcio de Compensación de Seguros (CCS), siempre que el inmueble tenga contratado un seguro de daños con cobertura de riesgos extraordinarios. El CCS realiza sus propias inspecciones y valoraciones de los daños, pero el propietario tiene derecho a presentar un informe pericial independiente que contraste esa valoración si considera que la indemnización propuesta no refleja el daño real.
La experiencia en siniestros de este tipo demuestra que la valoración del CCS y la de un perito independiente pueden diferir de forma significativa, especialmente en inmuebles con daños estructurales complejos o en zonas donde la densidad de siniestros hace difícil una inspección detallada de cada caso. Disponer de un informe pericial propio, elaborado por un profesional con experiencia en peritaje de daños en edificios, puede marcar una diferencia importante en el resultado final de la reclamación.
Casi cincuenta años inspeccionando y valorando inmuebles en Cataluña
En Taxaciones e Ingeniería Ordeix llevamos casi cincuenta años realizando inspecciones técnicas, tasaciones y peritajes judiciales sobre inmuebles en Barcelona y su área metropolitana. Nuestra experiencia incluye la valoración de daños en edificios producidos por causas diversas —humedades, asientos, defectos constructivos, siniestros— y la elaboración de informes periciales para procedimientos judiciales y reclamaciones a compañías aseguradoras.
Si necesita una inspección técnica de su inmueble, una valoración de daños para una reclamación al seguro, o un informe pericial para un procedimiento judicial relacionado con daños estructurales, póngase en contacto con nuestro equipo. Le atendemos sin compromiso.